PORTFOLIO
ELECTRÓNICO: DESARROLLO DE COMPETENCIAS PROFESIONALES EN LA RED
Portfolio
electrónico, competencias profesionales, evaluación formativa,
evidencias, ayuda educativa, regulación del aprendizaje.
Tres partes
1. Portfolio electrónico,
qué ayudas pueden ofrecerse durante el proceso de elaboración del mismo y cómo
debe estar estructurado.
2. Términos genéricos, la experiencia de un portfolio
electrónico en el marco de una asignatura de una titulación universitaria.
3. Conclusiones y
consideraciones que pueden ser útiles para un profesional.
El portfolio del
estudiante, tiene por objetivo fundamental el desarrollo de las competencias
que éste necesitará para su práctica profesional y que se enmarca en un
contexto académico universitario.
El portfolio como
un sistema de evaluación integrado en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Consiste en una selección de evidencias/muestras (que forman un dossier o
una carpeta) que tiene que recoger y aportar el estudiante a lo largo de un
período de tiempo determinado y que responde a un objetivo concreto.
La evaluación por
carpetas se concibe como un tipo de evaluación alternativa (Mateo et al.,
2005), lejos de la más tradicional, ya que se basa en la negociación y en el
intercambio comunicativo entre el profesor y el estudiante durante el
desarrollo del portfolio. El alumno tiene un papel fundamental como
persona activa en el proceso evaluativo, que tiene que ser consciente de su
progreso en el aprendizaje identificando qué aspectos domina y cuáles tiene que
mejorar.
Las ayudas educativas
en un portfolio electrónico
pueden organizarse a partir de diferentes aspectos.
En primer lugar
distinguimos que, en función del tipo de información que facilitan, pueden ser:
a) conceptuales, o
b)
procedimentales-estratégicas.
El portfolio electrónico:
a) Ayudas
contextuales, es decir, implementadas en la misma plataforma
b) Tutoriales, que
responden a ayudas de procedimiento
c) Guías, o sea,
documentos explicativos sobre cómo elaborar el portfolio.
El portfolio en un sistema de
evaluación coherente en el marco de la evaluación continuada y formativa (Coll et
al., 2004). La evaluación por carpetas se concibe como un tipo de
evaluación alternativa (Mateo et al., 2005), lejos de la más
tradicional, ya que se basa en la negociación y en el intercambio comunicativo
entre el profesor y el estudiante durante el desarrollo del portfolio.
El alumno tiene papel fundamental como persona activa en el proceso evaluativo,
que tiene que ser consciente de su progreso en el aprendizaje identificando qué
aspectos domina y cuáles tiene que mejorar.
Un portfolio electrónico,
y que por lo tanto se utiliza de manera asíncrona y escrita, las ayudas tienen
unas características diferentes y se convierten en un factor importante para
garantizar ayudas educativas en un portfolio electrónico pueden
organizarse a partir de diferentes aspectos. En primer lugar distinguimos que,
en función del tipo de información que facilitan, pueden ser:
a) conceptuales, o
b)
procedimentales-estratégicas, y su contenido puede estar relacionado con la
concepción del portfolio.
ESTRUCTURA DEL PORTFOLIO
ELECTRÓNICO
La
estructura común de un portfolio electrónico formativo está
caracterizada por tres fases complementarias y no necesariamente sucesivas: una
primera, que es la presentación y el índice de portfolio electrónico; la
segunda, que engloba la recogida, selección, reflexión y publicación de
diferentes tipos de evidencias que ponen de manifiesto el aprendizaje del
estudiante, y la tercera dimensión, es la de valoración general del portfolio
electrónico.
Barton et al. (1993),
las evidencias o contribuciones de los estudiantes para el portfolio electrónico
pueden ser de diferente tipología: a) artefactos, son evidencias
que provienen de trabajos, títulos, certificados de la trayectoria personal y
académica previa del estudiante; b) reproducciones, son
evidencias que pueden recogerse del día a día fuera del contexto académico
formal (por ejemplo: ejercicios que se hayan hecho en otro curso, actividades
que se hayan planificado en otro contexto). c) producciones, son
evidencias que se han elaborado específicamente para el portfolio electrónico
y que, por lo tanto, están relacionadas con las actividades de enseñanza y
aprendizaje, y d) avaladoras.
DEFINICIÓN DE
COMPETENCIAS PARA EL PORTFOLIO ELECTRÓNICO
EN EL MARCO DE UNA
ASIGNATURA Y UNA TITULACIÓN UNIVERSITARIA
Portfolio electrónico servirá,
entre otras, para que los estudiantes sigan un proceso más rico y flexible de
evaluación, tomen conciencia de aquello que evidencia si sus competencias
relacionadas directamente con la práctica profesional están o no desarrolladas
o a qué nivel lo están, y gracias al acompañamiento del profesor, conozcan cuál
es el camino para evolucionar en ellas.
RELACIÓN DE
COMPETENCIAS, EVIDENCIAS Y ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE
Una vez
definidas las competencias debe establecerse aquello que el estudiante podrá
seleccionar como evidencia (s) en relación con una o más competencias
establecidas. Será a partir de ese momento cuando se inicie un diálogo entre
docente y estudiante mediante recursos diseñados para tal efecto en la
plataforma de enseñanza en línea. El estudiante podrá seleccionar como evidencia
(s) en relación con una o más competencias establecidas.
VALORACIÓN DE LAS
COMPETENCIAS EN EL MARCO DEL PORTFOLIO ELECTRÓNICO
El
proceso de selección y presentación reflexiva de las evidencias sigue un camino
complejo que es asistido por las diferentes ayudas desplegadas por el profesor.
La
plataforma contempla distintos espacios de diálogo y seguimiento, así como
también dispositivos que informan a docentes y estudiantes del estado y el
grado de desarrollo de sus evidencias en relación con la adquisición de las
competencias marcadas. Rúbrica de evaluación
CONCLUSIÓN
El portfolio electrónico planteado, y atendiendo a
variables tecnológicas y pedagógicas, presentamos un conjunto de orientaciones
que pueden ser de utilidad a todos aquellos que consideren la
implementación de una innovación similar en un contexto virtual de
enseñanza y aprendizaje:
En dependencia de los
objetivos que se persigan en la docencia, podrá proponerse una valoración
cualitativa, de proceso o final, de las evidencias entre iguales que aporten
elementos particulares procedentes de compañeros. Esta dinámica crea una
situación de regulación educativa y de comunicación didáctica de interés para
el estudiante que emite la valoración, para aquel que la recibe y para el grupo
de la clase.
LAURA NELLY POPOCA
BENÍTEZ
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